Bioética y zen desde el dojo del dolor
En la despedida de una madre Mg. Giovanni A. Salazar Valenzuela El primer kumite 初めての組手 (Hajimete no kumite) Escribo en el mes de mayo, dedicado a las madres, y en el mismo mes en que fui inscrito en karate y judo. A la edad de cuatro años ingresé al mundo de las artes marciales, sin comprender aún que aquel camino no sería solo una disciplina del cuerpo, sino también un entrenamiento del espíritu. Mientras otros niños se abrían al juego inocente de la infancia, yo comenzaba a reconocer una realidad más sutil y dolorosa, la violencia silenciosa del rechazo y el acoso. Con el tiempo comprendí que aquello que parecía adversidad era, en realidad, una iniciación temprana en el arte de sostenerse en medio de la prueba, de observar el dolor sin dejar que me definiera por completo, y de buscar dentro de mí un lugar de quietud que ninguna circunstancia externa pudiera arrebatarme. Aunque parezca increíble, mi primer combate comenzó antes de comprender realmente el mundo. ...